Nada hay en la mente que no haya estado antes en los sentidos

Aristóteles

 

El marketing ingresó desde hace algunos años a un viaje sin retorno, pasamos rápidamente del marketing 2.0, al 3.0 y actualmente, ya hablamos de un marketing 4.0, toda una revolución en la manera de ver y plantear las cosas dentro de una disciplina que se adapta día a día a los cambios de un mundo tecnológico gobernado por lo digital; sin duda alguna, una adaptación y aprendizaje constante para los que vivimos apasionados por él.

Disciplina que se adapta día a día a los cambios de un mundo tecnológico gobernado por lo digital

En esta travesía no solo el marketing y los apasionados a él tuvieron que adaptarse y cambiar, a esto se suma la madurez de una nueva generación y la gestación de otra, producto del cambio generado a todos los niveles; aparecen los nuevos consumidores, los digitales. Hablamos de la generación de los Millennials y los Z, dos grupos de actores que llevan a las empresas a buscar nuevas formas de ofrecer sus productos y de llegar a personas que nacieron en la era digital y tienen diferentes maneras de interactuar, comunicarse y por supuesto, comprar.

El marketing juega un papel importante en todo este proceso ya que, junto con todos los cambios, también cambia él, especializándose. Nacen los diferentes tipos de marketing y el marketing sensorial, específicamente el Marketing olfativo del que hablaremos.

El marketing se especializa

Debemos entender y a mayor profundidad a estos nuevos consumidores, analizando detalladamente cómo se generan sus decisiones de compra y la mejor manera es ingresar a su mente, sabiendo que las percepciones sensoriales juegan un papel clave y ayudan a diseñar estrategias dentro de los puntos de venta que motiven y posicionen la marca.

Una investigación de la Universidad de Rockefeller concluyó que el cuerpo humano recuerda el:

1% de lo que toca,

2% de lo que oye,

5% de lo que ve,

15% de lo que degusta y

el 35% de lo que huele[1]

[1] Alvarado Liliana, “Brainketing”, Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas, 2013.

El olor llama la atención, provoca sensaciones, influye en el estado de ánimo y evoca recuerdos, convirtiéndose en una manera creativa y diferenciadora de llegar a consumidores saturados de imágenes y contenidos, el marketing olfativo se convierte en una nueva oportunidad dentro de las empresas.

El olor provoca recuerdos

Como menciona Liliana Alvarado en su libro “Brainketing” el marketing olfativo es lograr que el acto de compra se convierta en un momento de confort y placer sensorial para el cliente, soportando las emociones positivas, consiguiendo que disfrute la experiencia de compra para que esta sea satisfactoria.

Este tipo de marketing, es una nueva manera de llegar a la mente del consumidor y seducirlo, haciendo que la marca se refuerce y con ello se incremente su recuerdo, volviéndose “única” generando reiteración en la compra, mayor consumo y por supuesto, lealtad hacia la marca.

Las marcas deben crear recuerdos[1]

[1] Gricel Gamarra

 

 

 

 

 

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