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Quien no crea en Mickey Mouse, quien no crea en el capitán Garfio está perdido, porque si algo construyó Walt Disney fueron momentos felices

La era digital continúa retando al marketing a adaptarse a las nuevas tecnologías y a los cambios que estas implican en el comportamiento de los consumidores.

Las marcas y las empresas necesitan, cada vez más, nuevas estrategias para diferenciarse de la competencia. En un mundo en el que el consumidor medio recibe unos 4.000 mensajes al día, es necesario aportar algo que haga que un producto destaque. Esa es la función del marketing experiencial.

El marketing experiencial o Marketing de Experiencia es una estrategia que se centra en estimular los sentidos del consumidor, causando así algún tipo de emoción y una experiencia única que solo podría conseguir con una marca concreta; esta experiencia se puede dar durante o después de comprar el producto.

En un mercado tan centrado y saturado de productos y servicios cuyo único objetivo es la venta basada en sus cualidades, el marketing experiencial juega un papel fundamental. Y puede ser lo que marque la diferencia. De hecho, este tipo de marketing hace ver a los responsables de marketing de las diferentes marcas la gran importancia de optar por un enfoque en el valor humano. Y les ayuda a no centrar sus estrategias únicamente en los números y las ventas.

Cada día se ve con más frecuencia la búsqueda dentro de las estrategias, marcas y productos de la utilización de este tipo de marketing.

Los usuarios siempre se sentirán más atraídos por aquellas empresas que les ofrezcan un trato personalizado, una atención dinámica y humana y, sobre todo, por aquellas marcas que les puedan ofrecer una experiencia única.

El marketing experiencial enseña y recuerda que el marketing actual debe estar centrado en las personas.

Esta nueva herramienta está enfocada a la creación de un vínculo significativo con los clientes a través de vivencias positivas sobre el producto o la marca.

El poder de la experiencia es lo que distingue a una marca de otra, a un producto de otro, de una estrategia a otra, por tanto, la diferenciación que tanto buscan los mercadólogos también se la puede tener con la utilización de ella.

La marca debe generar una vivencia única y especial, donde las emociones sean la base del planteamiento de las estrategias.

La experiencia es el motor de la marca, Alvin Toffler, en su libro ““El shock del futuro”,”, hablaba sobre que los consumidores preferirían invertir una parte significativa de sus salarios en vivir experiencias increíbles, lo que motivaría el surgimiento de una industria experiencial.

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